Un volumen entre 25 y 35 litros te obliga a llevar lo necesario, mejora el equilibrio en gradas rocosas y reduce enganches en pasos aéreos. Busca arnés cómodo, cinturón lumbar efectivo, buen respaldo ventilado y tejidos resistentes al roce del granito. Un peso por debajo de 800 gramos es posible sin sacrificar soporte si eliges bien. Prueba en casa con carga real, ajusta correas y ensaya el acceso rápido a chubasquero, agua y guantes.
Un volumen entre 25 y 35 litros te obliga a llevar lo necesario, mejora el equilibrio en gradas rocosas y reduce enganches en pasos aéreos. Busca arnés cómodo, cinturón lumbar efectivo, buen respaldo ventilado y tejidos resistentes al roce del granito. Un peso por debajo de 800 gramos es posible sin sacrificar soporte si eliges bien. Prueba en casa con carga real, ajusta correas y ensaya el acceso rápido a chubasquero, agua y guantes.
Un volumen entre 25 y 35 litros te obliga a llevar lo necesario, mejora el equilibrio en gradas rocosas y reduce enganches en pasos aéreos. Busca arnés cómodo, cinturón lumbar efectivo, buen respaldo ventilado y tejidos resistentes al roce del granito. Un peso por debajo de 800 gramos es posible sin sacrificar soporte si eliges bien. Prueba en casa con carga real, ajusta correas y ensaya el acceso rápido a chubasquero, agua y guantes.
Un filtro de 0,1 micras tipo squeeze o botella con membrana cubre la mayoría de arroyos alpinos, reduciendo peso al permitir cargas más pequeñas y frecuentes. Complementa con tabletas de cloro para contingencias y evita fuentes sospechosas aguas abajo de ganado. Protege el filtro del frío nocturno guardándolo en el saco si hace mucho frío. Llevar capacidad para 1 a 1,5 litros suele bastar entre refugios, ajustando según calor, exposición y desnivel acumulado de la jornada prevista.
Piensa en calorías por gramo: frutos secos, chocolate negro, barritas compactas, queso curado y embutido local aguantan bien varios días. Organiza bolsitas diarias para evitar excesos y mantén acceso rápido durante las subidas largas. Evita envoltorios pesados y opta por bolsas reutilizables. En una cresta ventosa, una barrita con sal añadida me devolvió el ánimo y el ritmo. Alimentarse bien no es llevar más, es elegir mejor, anticipar antojos y sostener la energía con constancia inteligente.
Busca suelas con compuesto adherente en roca húmeda, placa antirocas y mediasuela estable para canchales y terrazas herbosas. Un ajuste seguro en el mediopié evita rozaduras en bajadas largas. La puntera reforzada resiste encuentros con piedras traicioneras. En rutas con alta humedad, prioriza tejido que drene y seque rápido. Ensáyalas con la mochila cargada antes del viaje. Una zapatilla ligera no perdona errores de talla: medio número extra puede salvarte uñas y alegría durante toda la semana.
Dos pares de calcetines merino de grosor medio permiten rotación, secado y control de olores. Polainas elásticas ultraligeras bloquean arena y piedrecillas que destrozan la moral. Lubrica puntos de fricción antes de salir y ventila los pies en paradas soleadas. Lava rápido en el refugio y seca colgando con circulación de aire. Un ritual de cinco minutos al final del día evita horas de sufrimiento. Pequeños hábitos diarios pesan muy poco y valen kilómetros de comodidad real.
Identifica zonas problemáticas y aplica cinta de fijación antes de que aparezca el dolor. Los apósitos hidrocoloides son milagrosos si se colocan sobre piel limpia y seca, dejándolos varios días. Ajusta cordones para bajar presión en empeine o dedos durante descensos. Si una ampolla revienta, desinfecta, ventila y protege sin pellizcar. En mi tercera jornada por el Oberland, cambiar el atado en carrera salvó un talón caliente. Prevención temprana siempre gana a curación tardía y pesada.
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